jueves, 24 de noviembre de 2011

Evitar enfermedades con una buena alimentación

Hoy trabajamos sobre los diferentes aspectos que se pueden evitar realizando la alimentación adecuada:
La importancia de la buena alimentación en la prevención de las enfermedades cardiovasculares:

Las enfermedades cardiovasculares constituyen la primera causa de mortalidad y morbilidad en los Estados Unidos y Puerto Rico.

El mantener una alimentación adecuada y libre de alimentos perjudiciales a la salud es uno de los factores protectores más importantes de la enfermedad cardiovascular en la prevención primaria y a la vez es básico en el control de numerosos factores de riesgo una vez detectados. Una dieta alta en grasas saturadas, grasa trans, colesterol y baja en fibra promueve la formación de placas de grasa y así la aterosclerosis que puede terminar en un ataque cardiaco.

Existen alimentos que pueden ayudar a bajar los niveles de colesterol en sangre y por lo tanto prevenir las enfermedades cardiovasculares. Entre estos encontramos la avena y cereales que la contengan, los granos tales como los gandules, garbanzo, lentejas, habichuelas y alimentos con alto contenido de Omega 3 como el salmón y las semillas de lino conocidas como “flax seed”. El Omega 3 es importante ya que previene la inflamación en las arterias. Además se recomienda el consumo adecuado de frutas que son altas en una fibra soluble llamada pectina. Entre estas encontramos las manzanas, peras, arándanos y las fresas.

Buena alimentación y deporte: la mejor vacuna para la gripe:

La mejor defensa frente a la gripe es la prevención, y esto se puede hacer fácilmente con una alimentación adecuada y un plan de ejercicio nada complejo.
En cuanto a la alimentación, debemos de preparar a nuestras defensas contra los invasores y para ello nada mejor que los antioxidantes. Alimentos ricos en vitamina C, E (cítricos, aceite de oliva) y minerales como el Zinc y el Selenio (ostras y cereales) nos cargarán de antioxidantes protectores.
Y en cuanto al ejercicio, no por hacer más o a más intensidad vamos a tener más defensas, todo lo contrario. Si notas que la fiebre te acecha, no incrementes el volumen o  la intensidad de tus entrenamientos, simplemente mantenlos como hasta ahora sin caer en una excesiva fatiga.


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