Esta
forma de trastorno del comer es más común entre mujeres adolescentes o jóvenes
en el umbral de la adultez, aunque puede afectar a personas de diferentes
edades. También varones jóvenes parecen cada más propensos a sufrirla.
No
debemos confundirnos y considerar a la anorexia nerviosa como una forma
excesiva de delgadez y nada más. Es mucho más que eso.
Nuestra
adolescencia es un memento de crecimiento y cambios. La vida puede parecernos
amenazante y muy incierta. Podemos sentirnos presionados por exigencias y
expectativas nuestras o de nuestros padres:
·
Intelectuales,
porque tenemos que dar pasos que implican decisiones sobre nuestro futuro y
enfrentarnos con pruebas importantes.
·
Emocionales,
porque empezamos ciclos nuevos que nos llevan a una mayo autonomía e
independencia de nuestras familias.
·
Sociales,
porque elegimos nuestras amistades y somos elegidos, y eso implica otro tipo de
compromiso y de riesgo a nivel afectivo.
·
Sexuales,
porque cambia nuestro cupo y comienza la exploración y el descubrimiento de
nuestras necesidades físicas en las relaciones cercanas.
Esta
forma de trastorno del comer es menos evidente que la anorexia nerviosa, porque
el aspecto exterior no se modifica tanto. Las persona que nos rodean puede no
darse cuenta de nuestro malestar, porque presentamos no tener problemas para
encarar la vida y solemos parecer felices y confiados cuando en verdad nos
sentimos muy distinto.
Mientras
estamos sufriendo de bulimia nerviosa, nos ponemos a menudo muy inseguros y
tenemos mucho miedo de no alcanzar lo que se espera de nosotros. Eso nos vuelve
más vulnerables en una etapa de incertidumbre y cambios.
¿Que
se puede hacer?
La
situación que se genera a partir de entrar en una trastorno de la conducta
alimentaria, hace que nos vayamos poniendo cada vez más rígidos en nuestras
actitudes con la comida y se vuelve más y más difícil cambiar. A veces,
incluso, no queremos cambiar porque no creemos que sea posible vivir la vida de
otro modo.
OTRAS ENFERMEDADES RELACIONADAS CON LA NUTRICIÓN:
Anemia: Enfermedad de la sangre caracterizada por una disminución anormal en el
número de glóbulos rojos (eritrocitos o hematíes) o en su contenido de
hemoglobina
Los síntomas más comunes de la anemia son
palidez, disnea, fatiga, astenia, falta de vitalidad, mareos y molestias
gástricas. La anemia más frecuente es la ferropénica, por déficit de hierro, elemento esencial para la fabricación de
glóbulos rojos
Raquitismo: Enfermedad producida por déficit
nutricional, caracterizada por deformidades esqueléticas. El raquitismo está
causado por un descenso de la mineralización de los huesos y cartílagos debido
a niveles bajos de calcio y fósforo en la sangre.
Bocio: enfermedad de la glándula tiroides
caracterizada por un aumento de su tamaño que se visualiza externamente como
una inflamación en la cara anterior del cuello. El bocio simple se caracteriza
por un aumento global de la glándula, o de uno de sus lóbulos, que suele estar
causado por un déficit dietético de yodo.
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